La neofobia alimenticia es un rechazo a probar alimentos nuevos por su textura, color o sabor distintos a los que habitualmente se están tomando. Es muy común en los niños/as de 2 a 5 años y tiende a ir desapareciendo hacia los 6 años, aunque, en ocasiones, puede perdurar incluso hasta una edad adulta.

Según los expertos existen dos hipótesis de porque aparece la neofobia en los niños:

  • La hipótesis genética: se trataría de una reacción innata de seguridad ante los posibles peligros de los alimentos tóxicos de nuestro entorno.
  • La hipótesis del aprendizaje: ciertos sabores consumidos en el embarazo son preferidos al poco tiempo de nacer en comparación con otros y también se sabe, que algunos sabores pasan a través de la leche materna. Por lo tanto, la exposición a los sabores en los primeros momentos de vida son la primera lección para el aprendizaje de una buena y sana alimentación.

Los 4 consejos pedagógicos que seguimos en la Escuela Infantil Alevin para introducir alimentos nuevos son:

1. LA PACIENCIA:

Según los expertos, los niños/as no aceptan un nuevo alimento hasta que no lo ven y lo prueban unas 10 o 15 veces. Según mi experiencia de más de 30 años os animo a que no desistáis; tener constancia siempre funciona. Uno de los alimentos que más les cuesta a los pequeños son las verduras y por ello,  en nuestros menús todos los días hay verduras y ensalada. Hay que “invitarles” a que la huelan, la toquen y la prueben. Poquito a poco se van acostumbrando a su sabor.

2. LA MOTIVACIÓN:

Podemos combatir la herencia genética que nos impide probar un nuevo alimento con una fuerte motivación. Llevar a los niños/as al mercado a comprar los alimentos, podemos dejarle que escoja su pieza de fruta o que decore el paquete de lentejas. También es positivo que jueguen con distintas texturas de alimentos y que participen en la elaboración de la comida. Muchos de nuestros proyectos Messy Day de experimentación en Alevin se realizan con alimentos.

3. LA IMITACIÓN:

Los pequeños de 2 años aprenden mucho más por imitación que por iniciativa propia. Es muy importante que vean comer en la familia y en la escuela una dieta variada y saludable. No a todos los niños y niñas les gusta lo mismo y por ello, el comedor escolar facilita la imitación de unos y otros para atreverse a probar alimentos nuevos.

4.EL CONTEXTO SOCIAL:

Es importante tener en cuenta, que en la alimentación no sólo se encuentra satisfacción con los sabores de los alimentos, sino que también la compañía, los gestos y las expresiones de los demás ayudan a construir nuestro placer social de comer. Evitar expresiones como “que asco”, “no me gusta” etc. También os aconsejamos que no siempre os sentéis a darles de comer sino que comáis también con ellos.

En nuestra Escuela Infantil Alevín no se come viendo dibujos animados ni jugando con juguetes, tampoco se “alimenta a los niños/as”, deben ser ellos y ellas los protagonistas de su propia alimentación y ser un juego por si misma.  Así es como elaboramos los menús de comida en Alevín.

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